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Lona, malla o vinil: qué material aguanta el sol en una fachada
Equipo de Muro & Marca2 min de lectura
En corto
La lona tensada sobre bastidor es la opción general para fachada e imagen impresa. La malla se usa cuando hay viento o hay que tapar sin cerrar, porque deja pasar el aire. El vinil no es para el muro: es para el cristal y las superficies lisas, donde se lee de cerca.
En la cotización los tres se ven como «impresión de gran formato». En el muro se comportan de manera distinta, y el error más caro es elegir por precio por metro cuadrado sin mirar dónde va a montarse.
Lona tensada sobre bastidor
Es la opción por defecto para cubrir una fachada con imagen impresa. La lona se imprime, se monta sobre un bastidor metálico y se tensa. El bastidor es la mitad del trabajo: una lona clavada directo al muro se afloja, hace bolsas y termina golpeando con el viento.
Va bien en: fachadas completas, cambios de imagen, promociones grandes, cubrir un muro feo mientras se resuelve algo definitivo.
Malla perforada
Es lona con perforación. Deja pasar el aire, y eso resuelve dos problemas distintos: el viento, porque no funciona como vela, y la ventilación, porque se puede tapar un vano sin cerrarlo del todo.
Va bien en: obra, andamio, azotea, fachadas altas y cualquier sitio donde pegue el aire. También cuando hay que cubrir una ventana sin dejar el interior a oscuras.
Vinil recortado o impreso
El vinil no compite con los anteriores: juega en otro lado. Es una película adhesiva que se aplica sobre superficie lisa —cristal, lámina, cortina, una pared muy plana— y se lee de cerca.
Va bien en: cristales de local, horarios, nombre y teléfono a la altura de la puerta, señalización interior, rotulación de vehículos.
Lo que casi nunca funciona es el vinil directo sobre muro rugoso o con textura: se despega desde la orilla en cuestión de meses.
Las dos preguntas que definen el material
Antes de decidir, valen más que cualquier catálogo:
- ¿Hacia dónde da el muro? El sol de la tarde castiga la tinta mucho más que el de la mañana. Es el factor que más pesa en cuánto va a durar.
- ¿Pega el aire? Si el muro está alto, despejado o en esquina, la malla deja de ser una alternativa y pasa a ser la respuesta.
Con esas dos respuestas y las medidas reales, la cotización deja de ser un precio por metro y se vuelve una recomendación. En la visita las tomamos nosotros, junto con el estado del muro y los puntos de anclaje disponibles.

